Hasta ahora solo existía la opción de hacerla en español, a través de un código QR
El castillo de Monzón ofrece desde hace unos días la posibilidad de hacer una visita guiada en inglés y francés. Hasta el momento sólo se ofrecía en español. El visitante se descarga un código QR y conforme va recorriendo las diferentes estancias de la fortaleza puede escuchar un audio explicativo.
La visita arranca en la puerta principal para pasar batería de las horcas, segunda puerta, caballerizas, aljibe I, tercera puerta, distribución, torre del homenaje, aljibe II, refectorio centro de interpretación, patio de armas, polvorín, tronera defensiva, exterior y portada del templo, templo de San Nicolás, detalles del templo, torre Jaime I, batería de Santa Quiteria, dormitorios y vistas.
Marta Montaner Durán, concejal de Turismo, ha destacado que “con esta opción buscamos mejorar la experiencia de los turistas extranjeros que visitan nuestro castillo.
Con estos códigos QR, los visitantes pueden acceder a la información del monumento en su propio idioma y seguir el recorrido de la visita de forma más cómoda y completa, favoreciendo así una mejor comprensión del valor histórico y patrimonial del castillo”.
DATOS
El castillo de Monzón cerró 2025 con un total de 16.555 visitantes lo que supone un incremento de un 12% con respecto a 2024 que recibió 14.775 turistas. En 2015 el número de visitantes era de 13.835, así que en esta década han crecido en unos 3.000 el número de turistas que quieren conocer la fortaleza templaria.
CASTILLO
Fortaleza emblemática por su proyección en la historia de la Corona de Aragón. Sus cimientos se remontan a la época musulmana (S. IX y X). Fue ocupado por el Cid en 1083 al frente de las tropas musulmanas, custodiándose posteriormente aquí durante años su famosa espada Tizona. Pasa a manos cristianas en 1089, al ser conquistado por el rey aragonés Sancho Ramírez, fundando aquí el Reino de Monzón, cuya corona dio a su hijo Pedro I. La donación del castillo de Monzón a la orden de temple en 1143 con motivo de las negociaciones tras la muerte y testamento de Alfonso I “El Batallador”, marcó el inicio de la época de mayor esplendor de la fortaleza, que se convirtió en la cabecera de una de las encomiendas templarias más importantes del noreste peninsular.
El rey Jaime I “El conquistador”, residió durante su niñez en el Castillo de Monzón, protegido y educado por el Maestre Guillem de Mont-Rodón.
En 1309 tras la orden de disolución del temple, la fortaleza fue asediada por el ejército de Jaime II hasta su capitulación. Los templarios de Monzón fueron los últimos de la Corona de Aragón en rendirse.
Tras la caída del temple, el castillo pasa a manos de la orden del Hospital de Jerusalén.
Sufrió duros asedios durante las distintas guerras modernas de Secesión, Sucesión e Independencia, lo que determinó la lógica evolución en sus murallas y defensas. El aspecto exterior del catillo está hoy definido por los impresionantes baluartes de los siglos XVII y XVIII, construidos en ladrillo, en los que se integran y sobresalen las estructuras románicas.
Ubicado en un cerro al suroeste de la población, se accede por la ladera norte, menos escarpada, ascendiendo por una rampa en zig-zag protegida por un amplio despliegue de elementos defensivos de época Moderna. En los siglos XVII y XVIII se realizaron la mayor parte de construcciones y reformas que envuelven el recinto medieval para adaptar la fortificación a las nuevas armas de fuego. Para ello se construyeron baluartes, baterías de cañones y se reforzó toda la muralla exterior con ladrillo. Esta remodelación es la que ha conferido al Castillo de Monzón la fisonomía actual, más alejada de los castillos medievales, y más cercana a las fortalezas modernas.
La fortaleza siguió manteniendo guarniciones y fue cuartel de artillería hasta 1892.
Monumento histórico artístico nacional desde 1949.
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